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Domingo 9:30 Escuela Dominical

Miércoles 7:00 Culto de Oración

 

Obreros

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Este es parte del personal que labora en distintas áreas ministeriales de la congregación. 

  1. Melvin Alvarez B. 
  2. Juanita Witherseim 
  3. Mariana Meneses
  4. Ana Russell
  5. Carolina Leyton 
  6. Carmen Ulloa 

Melvin Alvarez B.

 

 Juanita Witherseim

 

 

Mariana Meneses

 

Ana Russell

 

Carolina Leyton 

 

Carmen Ulloa

 

Nací en un hogar católico y durante todo ese tiempo conocí más sobre tradiciones, antes que del amor del Padre Celestial.  

 

Durante el año 1999 llegaron a mi casa un grupo de muchachos líderes de un grupo que trabajaba con niños, invitando a mi hijo Roberto a participar de un Club de Niños que llamaban Atletas; fue a partir de ese momento en que Dios tocaba la puerta de mi casa para darnos a conocer el mensaje del Evangelio. 

 

Para conocer lo que hacían mis hijos y quienes eran los que llegaban a buscarles, comencé a visitarles y me enteré de que se trataba de una Iglesia Cristiana. Al principio no me agradaba que asistiera, extraño, pues por mi parte no les estaba enseñando nada acerca del amor de Dios. 

 

A raíz de esto, mi esposo y yo fuimos invitados a participar de una actividad denominada Fami Show, en donde por primera vez escuché sobre el mensaje del evangelio, de que Cristo había muerto por mí y de que El había cargado con mis pecados, que su amor fue tan grande que decidió morir por cada uno de nosotros. 

 

Mi corazón se estremeció mucho, y sabía que necesitaba de ese amor, sabía que era pecadora y que si no hacía algo iría al infierno, pero ese día aunque lloré mucho no tome la decisión. 

 

En muchas actividades más oí nuevamente el mensaje, pero continuaba rehusándome, pues no me sentía merecedora de su gran amor y que para ser perdonada debía hacer algo más que recibir el regalo de la salvación eterna.  

 

Asistiendo a la Iglesia de visita junto con mi hija Marisol, un día me hablaron y entendí que solo debía recibir el regalo y que no debía hacer nada más. Que para agradar a Dios El mismo iba a hacer la obra en mí. Recibí a Cristo como mi Salvador en el mes de agosto del año 2000. 

 

Sentí un gran alivio y muchas cargas que tenía en mi corazón fueron desapareciendo. Efectivamente Dios iba haciendo cambios en mí que poco a poco me hacían entregar más mi vida a El y a tener el deseo de conocerle. 

 

Entendí el inmenso amor que El tiene para mí y también aprendí que el temor a Dios es aprender a conocer su omnipotencia, que El es el único Dios verdadero, creador de todo y sobre todo creador de mí,  hecha a su imagen y semejanza y que soy hija suya. 

 

Mi corazón ha ido aprendiendo a descansar en El, cosas que yo no puedo cambiar, esperar en su protección y cuidado. Cada cosa que tengo no es mía sino de El, mis hijos, mi esposo, mis padres. 

 

Mi vida es vida nueva y efectivamente Dios comenzó la obra en mí inmediatamente y la está perfeccionando día con día, sé que esto continuará hasta el fin del tiempo. 

 

He tenido  pruebas, he tenido caídas, pero sé que el amor de Dios me dará la fortaleza necesaria, también he decidido seguir adelante hacia la meta, confiando en que Dios estará conmigo en cada cosa que deba hacer. 

 

Ahora y de manera constante asisto a la Iglesia Cristiana Misionera el Camino, donde he hallado personas que enseñan de manera correcta las Escrituras, por la gracia de Dios El me ha permitido servirle, y formo parte de algunos Ministerios de la Iglesia. 

 

Debo agradecer a Dios y a aquellas personas, que conociéndole a El, insistieron en predicarme el evangelio y en que entendiera claramente que la salvación es un regalo.